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Gas natural y la transición energética mundial

La transición energética es uno de los mayores retos a los que la humanidad hace frente. A medida que las reservas de combustibles fósiles van decreciendo, los países tratan de buscar alternativas. A largo plazo, nadie cuestiona que hay que apostar por energías renovables y limpias. Pero aún queda mucho para que esa transición de energía fósil no renovable a energía renovable se complete totalmente. Por ello, diferentes expertos medioambientales proponen un elemento clave en esa transición. Un combustible más respetuoso con el medio ambiente que los que se utilizan en la actualidad. Y ese combustible no es otro que el gas natural.

Apoyar la implementacion del tratado de París

Antes de entrar en materia sobre el papel de este combustible, haremos un breve análisis sobre el mismo. El gas natural es un combustible fósil con una composición mayoritaria de metano. En su composición también se encuentran el etano o el propano, y otros gases minoritarios como el dióxido de carbono o impurezas de azufre. Al igual que ocurre con otros combustibles fósiles, se extrae de yacimientos subterráneos, y para obtener energía de él hay que quemarlo en combustión. Hasta ahora, parece muy similar a otras fuentes de energía como el petróleo o el carbón. Pero la realidad es que tiene ciertas propiedades que lo hacen muy especial.

El gas natural como elemento clave en la transición

El gas natural produce menos gases de efecto invernadero que otros combustibles fósiles. También se quema de forma más eficiente y limpia, sin producir compuestos de azufre o partículas. Sus riesgos de explosión son mínimos y no requiere procesamientos previos ni posteriores. Y sus ámbitos de aplicación son muy variados: doméstico, industrial, en el sector terciario, en el sector energético e incluso en los vehículos. En todos ellos podría sustituir a la gasolina, al carbón, al gasóleo, al propano o al diésel.

En la reunión del G20 celebrada en Argentina, los ministros energéticos llegaron a un consenso sobre el uso de la energía. Según los ministros de energía allí presentes, que representan a dos tercios de los habitantes del planeta, el gas natural es el combustible que se ha de utilizar en el camino hacia la sostenibilidad. La transición energética total requiere un cambio profundo en la infraestructura de un país. La forma de obtener energía de éste ha de cambiar por completo, apostando por una energía limpia y sostenible.

La situación del gas natural en Colombia

En Colombia el desarrollo de la industria del gas natural es reciente. Aunque desde la década del 50 se realizaron algunos usos esporádicos y aislados de este combustible, fue a mediados de los años 70 cuando comenzó su verdadero desarrollo gracias al gas descubierto en la Guajira y que entró en funcionamiento en 1977. Luego de un largo período de bajo crecimiento, en 1986 se inició el programa “Gas para el cambio”, que permitió ampliar el consumo de gas en las ciudades, realizar la interconexión nacional y tener nuevos hallazgos.

Con el fin de facilitar el acceso del gas natural a los estratos socioeconómicos más necesitados, en 1997 se creó el Fondo de Solidaridad y Redistribución de Ingresos. Ese mismo año se separó la actividad de transporte de gas de Ecopetrol y se conformó la Empresa Colombiana de Gas (ECOGAS), que después se transformó en la Transportadora de Gas del Interior (TGI S.A. E.S.P.) cuando la Empresa de Energía de Bogotá (EEB) compró su mayoría accionaria en 2006. El Gobierno Nacional, interesado en promover el desarrollo energético en todo el país y de masificar su uso, estableció en el 2003 las “Estrategias para la dinamización y consolidación del gas natural en Colombia”, donde se formularon algunas estrategias y recomendaciones para lograr este objetivo.

Un año después se hizo lo mismo para masificar el Gas Natural Vehicular y se ordenó ofrecer condiciones económicas especiales (especialmente descuentos y bonos) para beneficiar a quienes utilicen este combustible.

Después del gas natural

Como se ha comentado anteriormente, se ha de tener claro cuál es el papel del gas natural dentro de esta transición. Una vez la transición se haya realizado, el gas natural ha de desestimarse como combustible, al igual que se habrán desestimado el petróleo o el carbón. A fin de cuentas, las reservas de este gas tienen también fecha de caducidad, y su valorización energética tiene efectos contra el medio ambiente, así como su extracción. Técnicas como el fracking o la emanación de gas metano durante la extracción siguen siendo nocivas para el medio ambiente.

Es por esto, que el gas natural, una vez cumplida su función, debe dar lugar a otras técnicas energéticas más limpias. Aparte de la energía eólica, solar, geotérmica, marina o de fusión nuclear en las que se tienen depositadas grandes esperanzas para afrontar los retos energéticos, el gas del futuro es el hidrógeno. El combustible de hidrógeno es muy efectivo, y su combustión da como resultado agua. Desafortunadamente, hoy en día aún no se ha optimizado su transporte, su producción, ni su almacenamiento. Y aún genera problemas de abastecimiento, ya que es de uso casi instantáneo y también problemas de seguridad, debido a su fácil ignición. Pero se está estudiando la forma de utilizar las infraestructuras destinadas al transporte de gas natural para el hidrógeno, con lo que en un futuro puede que un gas sustituya al otro.

Fuentes: Blog de Calor y Frío CREG

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